he descansado en mi andar
en una banca del jirón de barranco
con mi orgullo austero de una mala fortuna
puritano de leche y barro seco
descanso en mi tumba escondido
he bostezado con mis manos
sosteniendo mi alma quebrada
en un rincón de barranco y barro de leche,
oscuro sol de rayos de guerra
ella ha entrado a una galería de la cuadra
vecina, y canta en la pizzería vegetariana
–me extrañaste con las sombras y el barro–
de mi tumba en una banca
y el sol derrite su guitarra
es que así suceden las cosas
cuando arde su música en mis llagas
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