sábado, 2 de enero de 2016

Barrancos de imaginación I

Fisicamente, era alta, lejana,
bien formada; su rostro tenía
el óvalo de un ángel desterrado,
como se describió a Rimbaud
en los poetas malditos.

Naturalmente, derramaba un postín 
de extensa juventud, en sus pasos;

ritmos lentos, bajo el diurno resplandor.

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