Se me ha dado por coger el diccionario y abrirlo a la eventualidad, para descubrir, de la manera más crédula, una palabra que me guíe por lo que me queda de día. Pato. La palabra mágica aparece en el volumen 03 del vox. Se me ha dado por escribir, de manera orgánica, con las mismas ansias con las que como luego de beber un trago. Hace dos minutos he dejado de leer y hace 5 horas he dejado de ver el sol, por lo que me rechinan los ojos.
Se me ha dado por abrirlos en intervalos cortos de tiempo para sentir como se pegan las pestañas con el interior de mis párpados, se siente a mascar una goma dura en la cavidad de los ojos. Es pesado abrirlos por completo. Pero, desde ya mucho tiempo que no los quiero abrir del todo.
Hipótesis: en la oscuridad, los párpados son inyectados con materia oscura, ejercitándose en lo íntimo del plexo, para descubrirse correctamente a la mañana siguiente; mis párpados se han podrido de no ver nada de lo que sea que aún quede de nosotros; mis pestañas han creado una barrera alrededor de mis pupilas. Se me ha dado por abrir los ojos más rápido y cerrarlos con fuerza para comprobar el color exacto de la oscuridad, es gris y roja. Apúrate luna, que el tiempo se acaba, que el cerebro descansa, y dentro de 3 horas alguien más vendrá a robar en silencio un pedazo de sustantividad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario